Convivencia saludable
La fe que hace justo
La fe que mueve montañas
Auméntanos la fe
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Fe y fidelidad
Fe y libertad
Camino para la iniciativa
Conclusiones
 

 

 

 

 

La fe que mueve montañas
 

La fe tiene que ver con relaciones. En una relación cada persona deposita fe en el otro. En nuestra relación con Dios también es así. Dios ha depositado mucha confianza en los seres humanos al darles la administración de su creación. Ahora nos invita, a que también depositemos nuestra fe en Él. Cuando una persona deposita su fe en Dios, éste a su vez deposita más fe en sus hijos para tareas especiales y les da dones.

En una oportunidad Jesús le dijo a sus discípulos: " Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho" (Marcos 11:23). De este pasaje surge la expresión "Fe que mueve montañas".

La gran pregunta es: "¿En qué consiste esta fe que mueve las montañas?" ¿Será el autoconvencimiento de que algo va a acontecer? ¿Será la negativa a toda duda o pregunta? ¿Se podrá lograr o adquirir esta fe de alguna manera?

Hay varios pasajes donde la Biblia habla de "Fe de Dios" (Gálatas 1:16, 2:20). De manera que la Biblia está hablando de fe en Dios y de fe de Dios ( El texto original de Marcos 11:22, dice: "Tened fe de Dios". ). Claro, una fe es la que nosotros ponemos en Dios, y otra es la que Dios pone en nosotros, o sea, la que recibimos como un don y fruto del Espíritu (1Corintios 12:8-9; Gálatas 5:22-23). Cuando habla de fe de Dios, no está hablando de la fe que podemos producir nosotros por nuestro propio esfuerzo, sino la fe que es un regalo de Dios a nosotros.

Esto nos muestra que la fe, que mueve montañas, no depende de nuestro deseo o esfuerzo, sino de la voluntad de Dios, aunque evidentemente también es algo, por lo cual se puede pedir en oración.

Cuando Jesús caminó sobre el agua (Mateo 14:22-33) y llegó junto a la barca de los discípulos, Pedro le pidió que le diga para poder caminar sobre el agua hacia él. Después que Jesús le dijo: "Ven", Pedro salió de la barca y caminaba sobre el agua hacia Jesús. Pedro tenía fe que podría caminar sobre el agua, porque ya había aprendido una lección importante, de que el milagro recién se producía cuando Jesús daba su Palabra, su "si".

En nuestras vidas pasa algo parecido. Un tema es nuestra fe en que Dios puede hacer el milagro, otra cosa es que Dios dé la palabra, su "Si", para que el milagro ocurra. Cuando Dios da su Palabra, él pone en nosotros una seguridad plena (Hebreos 11:1) y el milagro acontece. Esta es la fe de Dios, de la cual se habla en los pasajes mencionados.

A veces tenemos que purificarnos a través de la confesión a Dios, la oración y el ayuno, para que seamos receptivos a este regalo de fe que Dios tiene para nosotros. Otras veces Dios pide de alguien pronunciar la palabra de fe, pero la confirmación de Dios para el milagro pedido es la fe de Dios, que Dios nos da como un regalo. Ésta es la fe que mueve montañas.

Al entender esta diferencia importante, ya no tenemos que producir la fe, sino tenemos que estar abiertos a recibirla, buscarla, pedirla, o también a aceptar el silencio o el "no" de Dios. El milagro ocurre cuando Dios da o deposita su fe en alguien. Así podemos descansar en el Señor Jesucristo, sabiendo que Él dará su Palabra en el momento oportuno. Nosotros únicamente debemos estar alertas para hacer nuestra parte.

Por eso, deposite su fe en Dios y espere en Él, porque Él le ama, y tiene intenciones buenas para Usted. Cuando le pide un milagro a Dios, sepa, que Él esta más interesado en la victoria de sus discípulos, que cualquier otro. Purifíquese de todo mal, para que pueda estar preparado para recibir lo que Dios tiene para Usted.

¿Ya ha experimentado alguna vez la Fe que mueve montañas?