Cuando un niño hace su primer dibujo, seguramente sea difícil reconocer lo que haya dibujado. En ese momento los padres pueden alimentar su iniciativa o destruirla:
Si los padres, confiando en su hijo, en su crecimiento y en las posibilidades de desarrollo de sus habilidades, le preguntan sobre el dibujo, se interesan en lo que ha hecho y lo elogian por la iniciativa y el esfuerzo invertido, alimentarán su iniciativa.
Al contrario, si no depositan confianza en su hijo, ni en su crecimiento y posibilidades de desarrollo, y critican el dibujo, diciendo que es una tontería, que no se puede reconocer nada, lo desalientan y le dicen que no puede, que solo recibirá la aprobación, si de entrada es perfecto.
Algo así pasa con muchas iniciativas del niño, pero también con otras personas que nos rodean, con amigos, conjugues, compañeros de trabajo, empleados, etc.
Para alimentar el crecimiento de las iniciativas en otro, debemos poner confianza en esa persona, darle la posibilidad de probar, permitirle hacer algunos errores en el proceso, estar allí para animar, y si la persona desea, dar algún consejo.
Jesús alimentó la iniciativa de sus discípulos de varias formas:
- Cuando Pedro le propone caminar sobre el agua, Jesús le da la oportunidad, lo llama y esa experiencia llegó a ser una gran experiencia en la vida de Pedro y una gran enseñanza para nosotros.
- Otro momento en que Jesús alimenta las iniciativas de sus discípulos fue al enviarlos a predicar en las aldeas, dándoles solo unas pocas instrucciones, con las cuales ellos fueron y les sirvió de gran experiencia
Dios ha depositado mucha confianza en ti al darte la vida, habilidades, relaciones. Cada uno podría agregarle a esta lista muchas cosas. Pero no termina allí, Dios te pone en situaciones muy variadas, te da instrucciones básicas para que seas creativo y tomes iniciativas.
Así también cuando depositamos fe en alguien, le abrimos las puertas para ser creativo, tomar iniciativas.
Si no se le deja hacer nada a los hijos, en realidad se les demuestra que no se les tiene confianza y el resultado es que se transforman en personas pasivas y demandantes.
Dios fue y es creativo, lleno de iniciativas. Nos creó con la facultad de ser creativos y llenos de iniciativas. Con cada situación que nos deja vivir, Dios deposita fe en nosotros, dándonos oportunidades para emplear nuestras creatividades e iniciativas. Así como Dios ha depositado fe en nosotros, ahora nos anima a depositar nuestra fe también en otros, dándoles libertad para ser creativos y llenos de iniciativas.
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