Convivencia saludable
La fe que hace justo
La fe que mueve montañas
Auméntanos la fe
Fe y milagros
Fe y fidelidad
Fe y libertad
Camino para la iniciativa
Conclusiones
 

 

 

 

 

Fe - necesaria para la convivencia saludable
 

Cuando recibimos a una persona en nuestra casa para hacer un trabajo, nos decidimos a depositar confianza en ella, de que haga un buen trabajo, de que no robe... La persona a su vez pone su confianza en uno, para que le pague el trabajo, que le trate bien... El que se decide a no confiar en nadie, nunca podrá llamar a nadie para ayudarle y quedará solo y sin que se le haga el trabajo, llevando como consecuencia el deterioro. Como vemos, la desconfianza lleva al deterioro, no solo de las relaciones, sino también de nuestro entorno físico.

Así también depositamos fe - confianza en el médico, nuestra familia, las autoridades, ..., aun confiamos en sistemas de comunicación y de transporte....

En todo esto podemos ver que para el buen funcionamiento de la sociedad se necesita un nivel importante de confianza mutua. En la medida que ese nivel crece, disminuyen las necesidades de medidas de seguridad y control; en la medida que se pierde la confianza, las mismas aumentan.

La Biblia enfatiza la fe como base para la solución (salvación), por sobre todo enfatiza la Fe que depositamos en Dios (Juan 3:16) y la Fe que Dios nos regala (1Corintios 12:9).

Los mandamientos (Exodos 20:1-17) fueron dados por Dios para resguardar las relaciones, porque indican las cosas que destruyen las relaciones de confianza y fe (Romanos 3:20b). Los invito a mirar los diez mandamientos desde esta perspectiva:

•  "No tengas otros dioses aparte de mí." Cuando en una relación matrimonial aparece otra persona, las relaciones se deterioran; la fidelidad y la confianza se rompen. Dios dice que algo similar pasa con nuestra relación con Él.

•  "No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto, porque yo soy el Señor tu Dios,..." Cuando una esposa se enamora más de la foto de su marido, que de su marido, evidentemente existe un grave deterioro de la confianza, y consecuentemente de la relación. Algo parecido pasa en nuestra relación con Dios.

•  "No hagas mal uso del nombre del Señor tu Dios, pues él no dejará sin castigo al que use mal su nombre." Cuando un conjugue se burla del otro, la relación está enferma y deteriorada y la burla hará que eso empeore. La relación con Dios también sufre cuando hay burla o uso irrespetuoso del nombre de Dios.

•  "Acuérdate del sábado (día de reposo), para consagrarlo al Señor. Porque el Señor hizo en seis días el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el día séptimo... Cuando en una relación no se invierte tiempo para alimentarla, ésta se va deteriorando. Aquí Dios pide que le dediquemos tiempo para alimentar nuestra relación con él.

•  "Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios. Con la honra a los padres los niños aprenden el respeto hacia las autoridades, sin la cual la sociedad se desintegra.

•  "No mates." Es evidente, que donde hay muerte, también hay rotura de relación.

•  "No cometas adulterio." Donde hay infidelidad, la relación sufre y se deteriora

•  "No robes." Donde una persona no respeta la propiedad ajena, destruye relaciones

•  "No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo." Donde se miente, la relación no puede seguir firme.

•  "No codicies la casa de tu prójimo: Cuando en una relación aparece la codicia, ésta se deteriora.

En todos estos ejemplos se ve como la desobediencia a los mandamientos de Dios destruye las relaciones, tanto con Dios como con los prójimos.

La vida y las experiencias enseñan, que es difícil confiar plenamente en una persona, porque todos tenemos nuestras fallas (Romanos 3:23). Muchos quedan tan frustrados con éstas experiencias, que ni se animan a depositar su confianza en Dios. Pero los testimonios de muchos y especialmente el testimonio de la Biblia nos enseñan, que Dios es plenamente confiable (1Tesalonicenses 5:24) y por lo tanto podemos depositar nuestra confianza en Él (Juan 3:16) y en su Palabra.

¿Ya ha depositado su confianza en Dios?

¿Ya lo invitó para que le enseñe a cuidar y fomentar las relaciones, en primer lugar con Dios y también con los demás?